Monday, November 20, 2017

   EL PARAÍSO. Primera Parte
   De la Novela Los Dioses También Ríen.
   Orlando Vicente Álvarez    

 En primer lugar no soy antisemita, de hecho mis mejores amigos y escritores y cineastas que me rompen el coco son judíos. Sobre todo ahora que Israel- un pequeño país más chico que Tacuarembó- se ha hecho de la bomba atómica para protegerse de los palestinos. No vaya a ser que la disparen por error y caiga en el centro de Montevideo que es un lugar tan pacifico como la antigua Gomorra
       Empezando que cuando Dios creo al mundo ya existían los israelitas, creo que en épocas tan lejanas como la de los dinosaurios. Se han descubierto restos  fósiles junto a monedas acuñadas con imágenes del sol y del viento: solo los israelitas podían hacer cosa así. Sí fueron los primeros que inventaron al Dios único y lo diseminaron por toda la tierra. Inventaron también el comercio por lo que fueron los capitalistas primigenios y confeccionaron unas sandalitas de magnifico cuero repujado que ni Gucci ha podido emular aun hoy día. No se sabe cómo aquellos primeros israelitas  desaparecieron y no fue por lo de los dinosaurios y toda esa bobería, lo cierto es que a Dios se le ocurrió lo del Paraíso y la competencia con semejante bienestar los arruino. Así se fueron muriendo de hambre hasta que se extinguieron.
    Volviendo  a lo que paso en el Paraíso, Dios había hecho  del polvo de la tierra una criatura a quien llamo Adam o lo que es lo mismo: varón. Pero le hizo entre las piernas un aparato convexo que ni el mismo sabia para que servia sino para orinar. Dios lo pensó otra vez y de la costilla de Adam hizo una mujer –el creador sabia de genética y sustitituyó un cromosoma  Y por uno X, asi vio que el hombre no estaría solo. Esta creatura tenia una protuberancia  cóncava que tampoco El conocía la función.
    Pero le advirtió de que el fruto del árbol no comiera sino la furia divina caería sobre ambos. Y paso el tiempo. Adam y Eva chapoteaban felices en las cascadas rodeados de todo tipo  deanimales tranquilos y hasta fieras. Pero un  dia, estando recostados al pie del árbol prohibido, un loro parlanchin- que son las únicas aves  chismosas- se fue con la historia de que podían comer el fruto del árbol prohido, sus ojos se abrirían y serian como Dioses.
    Eva fue la primera que tomo la iniciativa y tomo la fruta en sus manos, le dio un mordisco y le ofrecio a Adam que también comio. Y el mundo cambio de repente. Vieron que estaban desnudos y que ambas  estructuras anatómicas se complimentaban perfectamente.

   Con los días el árbol quedo sin frutos-tomaban  a cada rato uno- que llegó a perder hasta las hojas. Y muy felices disfrutaron del Paraiso solos y agenos  a Dios.

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